El sapo incompleto

Se dirigió indignada a la tienda china que iba regularmente en compañía de su dulce abuelita solicitando que le cambiaran el sapo. –Vengo a que me cambien el sapo–le dijo la pendeja al chino que sabe más español que cualquier haitiano promedio. –¿Qué le pasa a su sapito?–respondió este con suma extrañeza en su rostro. […]

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